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lunes, 27 de marzo de 2017

HISTORIAS REALES COMO LA VIDA MISMA



PARA SER ARQUITECTO: DESVENTURAS Y AVENTURAS


Al ser una profesión universal, no existen muchas variantes para empezar a trabajar en la profesión de Arquitecto en cualquier lugar del mundo.

Las alternativas usualmente son las siguientes:
         1. Tener muchísimo talento.
         2. Tener un talento normal.
         3. Ser hijo de un Arquitecto famoso.

A veces, se dan las combinaciones posibles entre estas tres alternativas. 

La mejor es sin duda la suma de 1+3.

En el caso 2, hay que ser simpático, de trato y presencia agradables, enterado de las últimas modas y noticias; en síntesis una personalidad tendiente a lo seductor.  De esa manera, podrá intentar las relaciones que le permitan obtener Clientes en todos los sitios que concurra, y  luego de innumerables  cortejos  conseguir alguna obra.

El Arquitecto joven se aferra a esa posibilidad y se emplea a fondo, haciendo para ése posible Cliente anteproyectos, variantes, perspectivas, estudios económicos y toda otra documentación que pueda hacer valer su idea. Gratis, en general, porque el Arquitecto cree en el “benefactor” que conoció o se lo presentaron en una reunión, lo sacará de pobre y le hará poner en movimiento el Despacho. 

Mientras tanto el Cliente considera esa sesuda carpeta como “los dibujos” o en otros casos, “los dibujitos…” Y preocupado por sus problemas cotidianos le da una importancia muy distinta al que le dio el Arquitecto. Y de valor…muy poco. Claro, son sólo dibujos…

En algún caso, pasado un tiempo, el “Cliente-Benefactor”, se acuerda y si es educado, llama al Arquitecto para decirle que le gustó la carpeta de “dibujos” y que con gusto, considerará la posibilidad de hacer la obra… el próximo año…a su vuelta de vacaciones; en algún otro caso, encarga la Obra, o en otros, le pide al sufrido Arquitecto que vaya por su casa, porque tiene el baño principal o el de las visitas, o el dormitorio del nene que quiere renovarlo. Es ahí, cuando el Colega, se le cae el espíritu al suelo, y se ve casi obligado a hacer un trabajo por el que no tiene interés, no sea cosa que el Benefactor, no lo tenga en cuenta para la Obra grande del año que viene…

Ahora si el “Cliente-Benefactor” no es educado, no llama ni agradece, ni se acuerda hasta que recibe un llamado del Arquitecto que le pregunta si ya tomó decisión. Ahí suelen contestar de una  manera distante  y en general responden que:  aún no saben nada, que la situación…, que se lo están pensando. Y puede ser cierto. O no. En algún caso, el Benefactor, utiliza la carpeta de planos pasando por arriba del Autor y con alguna ayuda, ya hizo el trabajo…total el anteproyecto estaba tan claro…

Todas esta situaciones, créase o no, me han sucedido a lo largo de mi carrera profesional. No son historias imaginarias ni inventadas. Son reales.  

Los Clientes se aprovechan y los Arquitectos a aguantar.
Claro, hay otros clientes tremendamente respetuosos, pero lamentablemente son los menos.

De esos vivimos. El proceso se puede repetir miles de veces.

Pero nosotros, los Arquitectos del ítem 2, seguiremos pensando que tendremos mañana un cliente que nos comprenda y que nosotros comprendamos. 

Y sobre todo, que nos pague y nos respete. 

( Nota Importante: El autor de este blog, ha ejercido en Argentina, España, Catalunya, Francia y Andorra, con sólo el punto 2. De forma tal que no hay nada imposible. Pueden verse sus obras en www.arquitectoweissmann.com)

3 comentarios:

  1. Buby
    Como te adelanté, me considero incluido en el rubro 2, aunque lo de joven arquitecto quedó muy atrás. Efectivamente hay una infravaloración de nuestros aportes profesionales para el desarrollo de las operaciones inmobiliarias de las que depende la concreción de nuestros proyectos, eso me persigue desde el inicio de la vida profesional, pero tiende a aumentar en estos tiempos. Nuestra dependencia de la decisión final de los inversores es cada vez mayor. A esta altura se que esa decisión no dependerá de la calidad de nuestro proyecto, y que nuestros honorarios dependen de que las inversiones se formalicen, en caso contrario, será arduo cobrar por el esfuerzo intelectual y físico de aportar esos dibujitos...
    Querido amigo ¿así será ser arquitecto en cualquier ciudad del mundo?
    Un abrazo de Milo Gómez Luengo

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  2. Me faltó decir algo.
    Nuestra actitud, ni bien aparece un encargo, es sumergirnos con entusiasmo en los temas que hacen a la arquitectura sin detenernos a verificar la seriedad o la continuidad posible de los emprendimientos..Anteponemos la comprensión del entorno del proyecto, la inclusión en el mismo de un nuevo proyecto y su impacto, la propuesta de materialidad de las ideas, todo esto inconcientemente lo anteponemos a verificar la solidez del potencial inversor demandante. Y casi diría, cerramos los ojos y agradecemos que nos den el input para empezara imaginar arquitectura. Enfermedad de arquitectos?
    Bueno, luego la seguimos. Pero antes...que hermosa es nuestra profesión !!!

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  3. Gracias Milo, como siempre tus comentarios son bienvenidos por su equilibrio y justeza. Un fuerte abrazo Compañero!

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