miércoles, 1 de junio de 2011

USTED PUEDE SER UN BUEN CLIENTE!

Sin duda el ejercicio de nuestra profesión no es fácil.

Los Arquitectos tenemos, si me pemiten, que lidiar con muchas  "fieras  " en esta selva que son  "las obras  ".

Las Autoridades Municipales, las Leyes y Reglamentos; los Proveedores de Materiales, las homologaciones, los Industriales (casi todos pretenden ser los "únicos" en la obra...), pero fundamentalmente, la "lucha" principal es con:

EL CLIENTE!

Tal como vimos en otro artículo, la relación entre el Cliente y el Profesional pasa por varias etapas...De mucha confianza, de comprensión, de ligera desconfianza, de incomprensión, de desconfianza total, luego de reflexión y por último...vaya a saber cuál es el sentimiento que mantienen ambos hasta el final de los trabajos. A veces, bueno y otras no tanto.

Pero lo que es imprescindible para llevar a buen puerto una obra, es la CONFIANZA, en quien dirije los trabajos. 

La confianza es el motor que mueve la obra. Si se tiene, se solventa cualquier inconveniente de forma inmediata. En contrario, un tufillo de mala onda invade las conversaciones y se oscurecen los procedimientos. El cliente piensa que el Arquitecto no es idóneo o eficiente, que "se le va la olla", que no está centrado, y 200 etc. más. Y el arquitecto al notar esta situación, se retrae y se pone en guardia. A veces deja de plantear soluciones, o poco a poco, deja de pensar creativamente y se convierte en un robot técnico de dirección orientado a terminar las obras lo más rápido posible. Es una reacción inevitable.

Por eso es interesante reflexionar sobre esto. 

Si el médico que nos atiende, nota que no hacemos lo que él nos indica, perderá casi seguramente interés en nosotros como pacientes, dado que el resultado del tratamiento no será bueno.

Con el Arquitecto pasa lo mismo. La diferencia que en vez de no tener buen resultado en nuestra salud tendremos una obra donde los problemas crecerán como los enanos del circo...y nos lamentaremos haberla iniciado, en vez de gozar con su resultado.

 Por eso pongamos los temas en verdadera escala:
  • Confiemos en el Arquitecto. No es un ser infalible, pero es el que más sabe de obras.
  • Digamosle, todas las expectativas que tenemos con el proyecto.
  • Facilitemos la tarea en lo posible.
  • Seamos claros en la partida presupuestaria que disponemos. No nos embarquemos en lo que no podremos pagar.
  • No pidamos adicionales sin saber que tienen un coste y en que habrá que pagarlos.
  • Pensar que los Honorarios actualmente son LIBRES de fijar pero siempre son, en caso de discusión,verificables en el Colegio Profesional donde se haya matriculado.
  • El Arquitecto, vive de los Honorarios. No pagarle o pagarle tarde, es un tema que fastidia mucho la relación y el rendimiento del Profesional en la obra.
 Este es mi pequeño aporte que deseo sea útil para que las relaciones entre Clientes y Arquitectos sean cordiales, entendibles y basadas en la confianza mutua.
En un próximo artículo, trataré un tema espinoso.  Los Honorarios 
 
Saludos cordiales desde Barcelona y espero vuestros comentarios.

ARQUITECTO: MANUAL DE USO

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