jueves, 14 de abril de 2011

SER ARQUITECTO: DESVENTURAS Y AVENTURAS DEL EJERCICIO PROFESIONAL

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE LOS ARQUITECTOS


Al ser una profesión universal, no existen muchas variantes para empezar a trabajar en la profesión de Arquitecto en cualquier lugar del mundo.

( El autor de este blog, ha ejercido y ejerce en Argentina, España, Catalunya, Francia y Andorra.)

Las alternativas usualmente son las siguientes:

1. Tener muchísimo talento.
2. Tener un talento normal.
3. Ser hijo de un Arquitecto famoso.

A veces, se dan las combinaciones posibles entre estas tres alternativas. La mejor es sin duda la suma de 1+3.

En el caso 2, hay que ser simpático, de trato y presencia agradables, enterado de las últimas modas y noticias; en síntesis una personalidad tendiente a lo seductor.  De esa manera, podrá intentar las relaciones que le permitan obtener Clientes en todos los sitios que concurra, y  luego de innumerables "cortejos"  conseguir alguna obra.


El Arquitecto joven se aferra a esa posibilidad y se emplea a fondo, haciendo para ése posible Cliente anteproyectos, variantes, perspectivas, estudios económicos y toda otra documentación que pueda hacer valer su idea.

No cobra su trabajo en la mayoría de las veces, como si fuese una inversión,  porque el Arquitecto cree que el “benefactor” que conoció o se lo presentaron en una reunión, lo sacará de pobre y le hará poner en movimiento el Despacho.

Mientras tanto el Cliente considera esa trabajada carpeta llena de horas... como “los dibujos” o en otros casos, “los dibujitos…” Y preocupado por sus problemas cotidianos le da una importancia muy distinta al que le dio el Arquitecto. Y de valor…muy poco. Claro, son sólo dibujos…

En algún caso, pasado un tiempo, el “Cliente-Benefactor”, se acuerda y si es educado, llama al Arquitecto para decirle que le gustó la carpeta de “dibujos” y que con gusto, considerará la posibilidad de hacer la obra… el próximo año…a su vuelta de vacaciones; en algún otro caso, encarga la Obra, o en otros, le pide al sufrido Arquitecto que vaya por su casa, porque tiene el baño principal o el de las visitas, o el dormitorio del nene que quiere renovarlo.

Es ahí, cuando al Colega, se le cae el espíritu al suelo, y se ve casi obligado a hacer un trabajo, por el que no tiene el menor interés, no sea que el Benefactor, no lo tenga en cuenta para la Obra grande del año que viene…

Ahora si el “Cliente-Benefactor” no es educado, no llama ni agradece, ni se acuerda hasta que recibe un llamado del Arquitecto que le pregunta si ya tomó decisión. Ahí suelen contestar de una  manera distante  y en general responden que:  aún no saben nada, que la situación…, que se lo están pensando. Y puede ser cierto. O no.
En algún caso (lamentablemente muy frecuente), el Benefactor, utiliza la carpeta de planos pasando por arriba del Autor y sin pagar por el trabajo del Arquitecto, con alguna ayuda, hace el trabajo…total el anteproyecto lo tenía y estaba tan claro…

Todas esta situaciones, créase o no, me han sucedido a lo largo de mi carrera profesional. No son historias imaginarias ni inventadas. Son reales.

Los Clientes a veces se aprovechan y los Arquitectos, en general, a aguantar.

Claro, hay otros clientes tremendamente respetuosos, pero lamentablemente son los menos.
De esos vivimos.

El proceso se puede repetir miles de veces y a lo largo de toda la carrera del Arquitecto.

Pero nosotros, los Arquitectos del ítem 2, seguiremos pensando, ilusionados y optimistas, que tendremos mañana un Cliente que nos comprenda; que nosotros comprendamos y hasta que nos pague normalmente nuestros honorarios.

Y por sobre todo: que nos respete.

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