Al ser una profesión universal, no existen muchas variantes para empezar a trabajar en la profesión de Arquitecto en cualquier lugar del mundo.
( El autor de este blog, ha ejercido y ejerce en Argentina, España, Catalunya, Francia y Andorra.)
Las alternativas usualmente son las siguientes:
2. Tener un talento normal.
3. Ser hijo de un Arquitecto famoso.
A veces, se dan las combinaciones posibles entre estas tres alternativas. La mejor es sin duda la suma de 1+3.
En el caso 2, hay que ser simpático, de trato y presencia agradables, enterado de las últimas modas y noticias; en síntesis una personalidad tendiente a lo seductor. De esa manera, podrá intentar las relaciones que le permitan obtener Clientes en todos los sitios que concurra, y luego de innumerables "cortejos" conseguir alguna obra.
El Arquitecto joven se aferra a esa posibilidad y se emplea a fondo, haciendo para ése posible Cliente anteproyectos, variantes, perspectivas, estudios económicos y toda otra documentación que pueda hacer valer su idea.
No cobra su trabajo en la mayoría de las veces, como si fuese una inversión, porque el Arquitecto cree que el “benefactor” que conoció o se lo presentaron en una reunión, lo sacará de pobre y le hará poner en movimiento el Despacho.

En algún caso, pasado un tiempo, el “Cliente-Benefactor”, se acuerda y si es educado, llama al Arquitecto para decirle que le gustó la carpeta de “dibujos” y que con gusto, considerará la posibilidad de hacer la obra… el próximo año…a su vuelta de vacaciones; en algún otro caso, encarga la Obra, o en otros, le pide al sufrido Arquitecto que vaya por su casa, porque tiene el baño principal o el de las visitas, o el dormitorio del nene que quiere renovarlo.
Es ahí, cuando al Colega, se le cae el espíritu al suelo, y se ve casi obligado a hacer un trabajo, por el que no tiene el menor interés, no sea que el Benefactor, no lo tenga en cuenta para la Obra grande del año que viene…
Ahora si el “Cliente-Benefactor” no es educado, no llama ni agradece, ni se acuerda hasta que recibe un llamado del Arquitecto que le pregunta si ya tomó decisión. Ahí suelen contestar de una manera distante y en general responden que: aún no saben nada, que la situación…, que se lo están pensando. Y puede ser cierto. O no.
En algún caso (lamentablemente muy frecuente), el Benefactor, utiliza la carpeta de planos pasando por arriba del Autor y sin pagar por el trabajo del Arquitecto, con alguna ayuda, hace el trabajo…total el anteproyecto lo tenía y estaba tan claro…
Todas esta situaciones, créase o no, me han sucedido a lo largo de mi carrera profesional. No son historias imaginarias ni inventadas. Son reales.
Claro, hay otros clientes tremendamente respetuosos, pero lamentablemente son los menos.
De esos vivimos.
El proceso se puede repetir miles de veces y a lo largo de toda la carrera del Arquitecto.
Pero nosotros, los Arquitectos del ítem 2, seguiremos pensando, ilusionados y optimistas, que tendremos mañana un Cliente que nos comprenda; que nosotros comprendamos y hasta que nos pague normalmente nuestros honorarios.
Hola, muy interesante tu exposición. Tengo un negocio de diseño gráfico, y el comportamiento de mis clientes no dista mucho de lo que tú relatas. Hoy, lo que pienso es que los clientes son quienes me permiten experimentar la alegría cotidiana de ver cómo un diseñador responde a un desafío: algo así como el placer por ser testigo de la ocurrencia de una creación que excede mi imaginación. Y el resto es la parte menos gratificante que cualquier actividad tiene y en la que trato de no detenerme.
ResponderEliminarDon Fernando
ResponderEliminarCreo que esta es la primera vez que me siento tan identificado con un blog y llego a punto de poder comentarlo.
Como es difícil que se comprenda que Arquitectura es una profesión que esta para generar confort y bienestar!
En mi caso, después de estudiar 5 años arquitectura, hacer cursos técnicos de diseño en Brasil y tener la suerte de poder estudiar dos años en Barcelona y Granada com beca, siempre buscando aprender y intentar hacerlo bien, mi primer empleo fue en un despacho de un profesor que además de no pagar decía que no era justo que explotasen los nuevos profesionales.
Con el tiempo pase por casi todas las "fases" descritas por Ud con clientes y posibles clientes que se aprovecharon de mi capacidad profesional sin pagar por eso.
Hoy vivo en Barcelona y por desgracia o por la crisis veo que cada vez mas la opción 1+3 o por desgracia solo la 3 es siempre la mejor.
Muchos de mis compañeros de universidad que son hijos de dueños de constructoras y que son arquitectos por "obligación" tienen la suerte de poder desarrollar proyectos y cobrar lo justo por los mismos, suerte que personas como yo con pasión por nuestra profesión no lo logran.
¿que mejor sensación que ver un proyecto acabado y verlo funcionando y las personas que lo viven ademas de las que encargaron el proyecto con satisfechas?
Perdona si me prolongado demasiado es que realmente es muy triste el momento que vivimos en la arquitectura y además de todo tengamos que pasar por pruebas tan duras que juegan y questionan
nuestras habilidades profesionales.
Un saludo
Para Diego: nos debatimos en uno de los peores momentos de la Profesión. Si antes era difícil, en estos momentos, es casi IMPOSIBLE EJERCERLA.Seguramente en un tiempo dificil de preveer, volveremos a poder trabajar en ella. Digamos los que sobrevivan. Lo que no hay que perder, creo, es la ilusión. Siempre uno se puede "bajar del tren de la Profesión" momentáneamente y luego "subirse" en el próximo. Creéme que habrá otro tren, pero se subirán a él los que estemos despiertos e intentemos quejarnos lo menos posible. Un cordial saludo desde Barcelona.
ResponderEliminarMe identifico totalmente, tanto que deje el trabajo de diseñadora particular por un empleo en el Gobierno (tampoco es muy edificante, pero al menos tengo un ingreso seguro). Faltaría comentar en la publicación, la actitud de parientes y amigos que "contratan" tus servicios porque saben que no te etreverás a cobrar por los "dibujitos"
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