miércoles, 15 de abril de 2015

CUANDO SOMOS INÚTILES


¿EL URBANISMO PARA QUÉ SIRVE?

En mi carrera de estudiante de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de Buenos Aires (Argentina) donde me gradué hace ya 46 años, el diploma asegura que egresé con los conocimientos y el título de Arquitecto y Urbanista.

En verdad, Urbanismo era una materia de un año, donde veíamos ejemplos de ciudades, algún tema histórico, otros legales y poco más. Por supuesto que por más que lo dijera el Diploma de Urbanismo egresábamos sabiendo de Urbanismo poco menos que nada.

Luego en el transcurso de la vida posterior a la graduación, vimos el fracaso más absoluto a la disciplina de Urbanista, visitando ciudades salidas de un tablero de dibujo donde la gente no se sentía a gusto, ni que le regalaran las viviendas.

Recuerdo en Paris, el Quartier de la Défense por los años 70. El gobierno francés al ver el fracaso de la urbanización y de los apartamentos, prácticamente los regalaba y ni así la gente iba. Preferían vivir en 45 m2 de París, que los 120m2 de la Defense. El fracaso rotundo de esa experiencia, se convirtió en éxito cuando la gente decidió que ese barrio, tan arregladito y ordenadito, serviría sólo para oficinas.

El urbanismo por lo tanto, es una disciplina ficticia e inútil en sí misma. 
Creo firmemente que las ciudades se hacen solas; van naciendo poco a poco. 

Como las crías de los elefantes que tardan 2 años en salir a la luz.

Las ciudades pueden tardar 2 siglos y más. Y nunca terminan de crecer y desarrollarse.

Ninguna mano de un Arquitecto o Urbanista podrá generar el plano de una ciudad, porque los que la generan son los que la habitarán. Sin más ley que la que los propios habitantes decidan, y en la mayoría de las veces sin tener una idea clara de porqué. Lo sienten así. Esa es la respuesta. Es el planeamiento espontáneo.

No hay grupo interdisciplinario que comprenda el misterio de su generación y crecimiento. Por más sociólogos y/o antropólogos, que junto a nosotros lo intentemos.

Las ciudades, los pueblos, no necesitan que nadie les diga cómo crecer. Lo hacen solas y sin ayuda.

Recordemos a los Romanos, que cuando conquistaban un area geográfica y planeaban una ciudad sólo organizaban un damero con un par de manzanas, con el mercado, el templo, los edificios de utilidad pública, el Foro y dejaban que el crecimiento posterior fuese espontáneo.

En lo que si podemos ayudar los Arquitectos es en la planificación u ordenamiento de las infraestructuras, instalaciones y poco más.

Dejemos pues que las ciudades se hagan, crezcan y desarrollen como les venga en gana. Y nosotros, a ayudar a ordenarlas en lo que podamos, sin meternos demasiado. En silencio.


No sea que terminemos con un fracaso seguro a nuestras espaldas.

Mi página en Internet, picando acá! 

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