martes, 3 de enero de 2012

REQUIEM PARA LA MUERTE DEL ALBAÑIL

Hola!. No es este el título de una novela de misterio.

El arte y el orgullo de una pared como se debe hacer.
Me refiero a la futura desaparición de un oficio, el de ALBAÑIL, tan caro a nuestra formación.

En el futuro (y para ésto no hay que ser futurólogo) este oficio tenderá a desaparecer.

La construcción prefabricada, no lo necesitará. Pasarán a llamarse "montadores de paneles" o "instaladores de muros".

 
Con su desaparición, perderemos ese aliado casi incondicional que teníamos en la obra. El tipo que con una "cuchara" en la mano, me maravillaba partiendo misteriosamente el ladrillo justo a la medida para cerrar aquel agujero o hueco que nos quedaba. El que con el mismo instrumento, repartía el revoque o el mortero justo en el sitio donde le faltaba a la pared.

Ese asistente casi perfecto, que nos acompañaba en la obra desde el principio hasta el fin. El que cuando te daba la mano, notabas en ella, la aspereza de kilos de cemento, clavos, hierro y arena que poe ellas habían pasado.
A los que nos unía una respetuosa empatía.
Una imagen que dentro de poco será historia.


El que entraba al inicio y se iba junto con nosotros al finalizar la obra. 

Ese que nos enseñaba con respeto, humildad y orgullo su oficio cuando éramos recién egresados de la Universidad y estábamos "tiernos".


La plomada y sus misterios...

El que nos enseñó a usar la plomada (en la Facultad nunca lo hicieron).

Ese que conocía casi cualquier tema de la obra y el que nos contaba los chimentos más jugosos.
 
Ese que nos tenía ( cuando acreditábamos experiencia) un respeto indiscutible y un poco de admiración, en nuestras órdenes e indicaciones.

Al que con algún prurito y medio avergonzados por ser debutantes, al comienzo consultamos tantas veces, con un: -Qué le parece? Y al que escuchábamos al comienzo de nuestra andadura con un gran respeto y concentración porque nos daba soluciones a casi todos los temas prácticos de la obra.

Agradezco tanto a los que me tocó conocer, respetar y dirigir en los 45 años que llevo de Profesión...

 REQUIEM

¡Chau Colega, te extrañaré!
Los albañiles actuales son de "otra pasta". Menos generalistas y más "especializados". No son, sin desmerecer,  poseedores de ese conocimiento que dan los años. Tienen estudios. Son técnicos.

No "vibran" como los de antes. No les veo con el orgullo que tenían de dejar la pared a plomo; o el suelo nivelado... En general ya no suelen ser hijos de otros ALBAÑILES, por lo que se pierde la trasmisión de conocimientos; y con esa pérdida, la tradición.

Pronto irán desapareciendo otros oficios. Pero ya creo no los veré con la claridad que puntualizo a estos sufridos operarios de la Construcción a los que reconozco (y no es tarde) mi admiración.

Chau Colega, te extrañaré. Descansa en paz.

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