¡COMO EL CAFÉ!
Estamos en un momento de nuestras vidas y de la tecnología que solicitamos y pretendemos que todo sea ya.
Pero ya, es ya mismo... En este preciso instante...
Y si no lo concretamos, pensaremos que ya, casi, estariamos perdiendo el tiempo...
Veamos algunos ejemplos.
1 Llevamos nuestros ordenadores a reparar porque "van lentos" y los procesos no son inmediatos. Como si lo que les pedimos fuese realizado sin ningún trabajo por parte de sus circuitos...
2 Cuando a nuestros smartphones tienen ya algunos meses o un par de años...ya son antiguos, porque tardan segundos en bajar ese vídeo tan gracioso que nos envió nuestro amigo...Es vídeo que no sirve para nada, salvo para ocupar memoria y borrarlo inmediatamente.

4 Cuando los Ayuntamientos o Municipalidades de nuestras ciudades encaran una obra en las calles y/o las aceras que significan cambiar el asfalto u hormigón de las calles donde vivimos...tendrían que iniciar los cortes y consiguientes dificultades en el tránsito y aparcamiento, hoy por la mañana tempranito...y terminarlas ese mismo día, con los árboles plantados y las farolas ya instaladas, cuando venimos a la tarde a casa de trabajar...sin dejar el molesto polvillo ni en el aire, ni en las calles.
Así somos.
Y no es que vayamos como propuso Proust "En busca del tiempo perdido"...no!. De forma alguna.
Vamos en busca del imposible, olvidando que las cosas bien hechas requieran un tiempo de fabricación y antes de elaboración.
Como sigamos en estas tesituras, nuestro próximo objetivo deberá ser que los niños/as nazcan al cuarto de hora de concretar los actos que todos conocemos y gozamos...
Creo que esto es una especie de escape hacia adelante, como esas tropas tipo kamikazes que en las guerras de la antigüedad, se lanzaban las primeras al combate, en la seguridad y a sabiendas que morirían en el embiste...pero que eran necesarias para que los que venían de atrás pudieran avanzar.
Me pregunto qué es lo que tanto nos urge? Que es lo que nos empuja a éste apuro constante, si lo que viene atrás...somos nosotros mismos!.
En fin, que la vida, los productos de diseño, las obras y proyectos de arquitectura, no son el café instantáneo. Requieren su tiempo, su maduración como sucede con el vino. En contrario lo que tomaremos, viviremos y/o usaremos será algo sin sustancia, que en general, no será gozado ni celebrado.
Además, el café instantáneo es horrible e inmerecido para el gusto de los seres humanos, con perdón de los fabricantes.
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