CRITICA DEL ARTE PURO, LA SUSPICACIA Y EL AUTOR

Está claro que cualquier objeto puede ser una obra de arte o un bodrio infame dependiendo de quien la mire, de la inspiración del autor o de la buena o mala baba del crítico que la analiza.
Siempre habrá para el mismo objeto, una crítica laudatoria, una que ni fu ni fa y otra que la deja por el suelo. Quién tiene la razón? Todos y ninguno.
Todos los comentarios son válidos. Picasso dijo que le gustaban y aprendía mucho con las críticas porque frecuentemente decían que los entendidos encontraban en cada pintura suya, temas que él no había visto ni siquiera imaginado.
Tenemos que ponernos de acuerdo en algo. Cuando se critica o se hace un comentario de arte o diseño, en lo que centramos el objetivo, es el criterio con que se diseñó o pintó la obra que estamos comentando.
Ningún crítico que se precie confunde la obra con el autor. Tampoco mezclamos el objeto motivo del comentario con la persona. Al pan, pan, y al vino, vino… o como dijo Rajoy el ex Presidente de España con ese gracejo e inteligencia innegable “un plato es un plato y un vaso es un vaso”. Mal asunto es si una persona que se dedica al diseño se toma como personal alguna crítica sobre su obra. Esto viene a cuento porque una persona conocida me pidió que dijera “me gusta” en una página de una Empresa que se dedica a la producción de objetos de cerámica. Por cortesía, abrí la página y me encontré con unos platos y vasos que parecían las obras de una escuelita o una colonia de verano para niños de 3 a 5 años. En ellos, las pinturas parecían volcadas (como si realmente se hubiesen derramado involuntariamente) sobre los platos, a cual a mi juicio, convertía los productos en “cosas” sin valor alguno, o con el valor que tiene una obra de niños de escuelita de verano, pero sin su gracia ni espontaneidad.
Los motivos decorativos no tenían sentido, tema, criterio, ni objetivo entendible alguno. Así como quedaron "enchastrados por la artista" los platos y vasos, fueron al horno, y así, alegremente, a las fotos. Luego de escribir respondiendo a esta persona para decirle con toda cortesía que lamentándolo no pondría “me gusta” y explicarle los motivos, que son los que explico más arriba, me entero que “la diseñadora” es esta señora conocida. Mal momento, lo juro. No podía echarme atrás.
Y ahí se genera la confusión que da el título de este post. La crítica iba al producto no a la persona. De más está decir que la catarata de insultos y descréditos de "la artista" sobre mi persona, no los pude detener con educación ni tratando de explicarle qué diferencia hay entre una obra y quién la hace. Pero esto que

Vivimos apreciados lectores en el reino de la susceptibilidad. Cualquier simple comentario no positivo puede tener en el criticado una mala interpretación y siempre se intenta que sea la que molesta, la que produce conflictos, la que traba el buen rollo. La que habla de la incomprensión, y otras carencias…
En fin, para terminar pondré algunas fotos de los productos en cuestión, con el sólo interés que los lectores opinen, y dejando en claro que si la autora se siente perjudicada, las retiraré inmediatamente; personalmente creo que de forma segura a ésta "artista", este humilde post le servirán como promoción para sus colecciones. Si lo desean pueden comentar si están o no de acuerdo con mi apreciación.
Miren cómo será mi buena fe que si estas "piezas" les gustan puedo incluso darles el nombre de la página en Facebook así las compran y hacen colección...!
Realmente hay que tener mucho coraje para mostrar y comprar esas piezas que además, segun parece, tienen la pretensión de ser artísticas! Mi recomendación con todo respeto al autor de estos espantos, sería que concurra a una escuela de cerámica para que le enseñen los rudimentos. Y luego haga algo. Aunque por lo que se ve, el camino lo tiene difícil.
ResponderEliminarUn sólo término definen estas piezas: BODRIO.
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