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domingo, 16 de diciembre de 2012

COMO SUFRIMOS LOS ARQUITECTOS



EL EXTASIS Y LA AGONIA



Hoy quiero hacer mención al estado en que se encuentra un Arquitecto como yo, Ud. (o la mayoría), cuando espera la aceptación del proyecto o de una Obra por parte del cliente.

Uno cree que hizo casi todo lo posible por “vender” la obra. Los planos, la memoria técnica, las perspectivas (hoy con realidad 3D que parecerían ya construidas), en fin todo lo que me enseñaron y es profesionalmente posible para que te digan que SÍ.


Una vez que entregas al Cliente  la carpeta, el CD, o el medio en que hayas decidido, viene la espera. Las colegas mujeres, acostumbradas a los plazos de 9 meses, tienen un aguante muy distinto a los varones, que queremos todo rápido. Si nos dijeran el SI enseguida, estallaríamos de alegría…


Pero esto no sucede en un 98 % de las veces. Hay que esperar. Y qué hacemos mientras tanto?. Nos convertimos en bipolares. Sufrimos, hacemos cábalas, nos deprimimos, nos euforizamos, nos volvemos  a deprimir, no pensamos, pensamos nuevamente, reflexionamos sobre qué podríamos haber mejorado, nos volvemos a deprimir, que si, que no…y así durante bastante tiempo.


Cuando el cliente decide llamarnos, nos late el corazón a 200 por minuto. En ese instante, donde no sabemos qué pasará pensamos en todas las posibilidades a la vez, pero tranquilos/as que sólo hay cuatro: 

  •  Acepta.Contener la alegría, no hay que demostrar que esa obra nos significará una sobrevida de x meses (o años) y quedamos para ver cuándo firmamos el contrato o el inicio de los trabajos, que siempre serán para anteayer (olvidándose el cliente que se tomó a veces meses, para definirse…) 
  •  Posterga: Todo está bien, pero se hará más adelante…No sabe bien cuándo…pero no se preocupe que lo retomamos pronto!. Es ahí cuando te queda una cara de tonto que tarda días en irse. Y una sensación difusa, como que la posibilidad está pero no está…que puede ser o tal vez no. En fin, un asco. 
  •  Desiste: Mire está muy bonito lo que Ud. hizo, pero mis Socios (hasta ese momento, no los había)  no se definieron o buscaremos otra opinión o no responde a lo que deseábamos, o decidimos invertir en otro campo y postergaremos sine die este tema…ya lo llamaremos. Gracias! Esto se agradece, aunque duela, porque cierra la historia. Con una gran elegancia hay que despedirse y proponer que cuando necesite nuevamente los servicios, nuestro Despacho estará muy contento de volverlo a atender…mientras te carcomerá una bronca que no te aguantes! 
  •  Desaparece: al cabo de un plazo prudente, llamas a la oficina del cliente, te atiende la Secretaria y te empieza a dar largas…por ejemplo: -el Sr. no está; o está de viaje y volverá en dos meses; o mire: -no llame más porque ese Sr. no pertenece más a esta empresa; o a veces hasta cambia el número de móvil y tú es cuando te cansas y lo das por perdido. Han jugado con tu tiempo, dinero, expectativas e ilusión. Esta situación, sin duda es la mas dolorosa.

Pero no se preocupe el Profesional joven que esté leyendo el blog. No le pasará una vez sola. Al cabo de tiempo, perderá la cuenta de las veces que vivió entre el EXTASIS y la AGONÍA, esperando la confirmación, o la aceptación.


Estas experiencias sólo terminan cuando te retiras y cuelgas el lápiz y el ratón. No te digo el alivio que se debe sentir!


Conclusión: no hay que evitar el intento, porque de la experiencia se aprende, y mucho más del fracaso que del éxito. 
Pero que vivirás entre esos dos sentidos una buen parte de tu historia laboral...es inevitable



Hasta la próxima!

2 comentarios:

  1. Tengo 30 años de profesión, y es exactamente como lo pintas. pensé que era el único. Muy bueno tu blog. Lo seguiré.

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  2. Como siempre muy descriptivo y detallista en su relato. Todos los independientes lo sufrimos pero es la vida. Muy interesantes sus comentarios. Felicitaciones por su blog.

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