LOS CUENTOS DEL DISEÑO
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La Pulga Picheuta |
Los que tenemos hijos, sabemos lo que es contar cuentos. Con más o menos habilidad, fuimos desgranado de nuestra imaginación o del recuerdo historias más o menos imaginativas. Quien escribe esto (tengo 3 hijos) confieso que los personajes creados para el 1º, volvían a la palestra con el 2º y claro, con la 3ª.
Pero en general eran siempre nuevas aventuras en países donde llegaban de la manera más imprevista. Por ejemplo había una pareja de personajes que a mis chicos les causaba mucha gracia. Eran la Pulga Picheuta y el Piojo Abelardo. Estos eran sólo pareja de viajes. Vivían en la misma casa (pero, nada de sexo...). Se encontraban, de repente en una maleta; todo se oscurecía y cuando la abrían, estaban...en Paris. Y ahi, yo empezaba a desgranar el cuento. Creo que al final, me divertía más yo que ellos...
A que viene este viejo recuerdo?
Es que vengo leyendo que el cuento se ha convertido en una especie de espectáculo y que hay gente que se reúne con el "cuentacuentos" de moda, que ejerce su arte a un público de gente mayor. Adultos, ya no niños.
Estuve en Buenos Aires en una reunión de este tipo con un filósofo, Santiago Kovadloff, en un bar-restaurante, donde había que reservar con 3 semanas de anticipación. Un espectáculo, tranquilo y muy bien llevado. Hasta con 2 músicos...
Y volverán a preguntarse, que tiene que ver esto con un blog de diseño o de arquitectura?
Es que pareciera que este oficio de contar cuentos, se traslada a veces a la teoría con la que se justifica cualquier objeto.
Vamos a ser francos. Cuando el producto es "por encargo" el 50% está resuelto. El objeto es necesario. Está acotado por el Cliente o por el Fabricante. Casi tiene hasta nombre y apellido. Y tiene una función específica.
Cuando el producto es resultado de una creación personal, de una idea que desarrollamos nosotros sólos (o en equipo), es distinto. El producto es una idea, que pensamos podrá encajar dentro de las necesidades del mercado. Tendrá antecedentes de similaridad con otro, o será complementario, o totalmente inédito, pero es la concepción y desarrollo de una idea, hasta el final.
Y acá aparece el cuento. Viene a ser el envase en el cual presentamos nuestra idea. Lo que agregamos de teoría para justificar todo el objeto, una vez que terminamos de diseñarlo... Buscamos referencias de diseñadores famosos, libros de teoría profunda de forma y figura, de tendencias, de utilización de materiales, de impacto ambiental, bla, bla, bla. Ahi se completa nuestra tarea. Entregamos el prototipo, con el cuento. Y esta historia razonada, apoya en general, todo lo que nos gusta y no nos animamos a decir que... lo "hice porque me gustó". Simplemente. Tiene mas "charme" darle bibliografía.
Cuando reconozcamos, que realmente esta teorización viene a dar "empaque, envoltorio y justificación catedrática a algo que sería mucho más fácil y sencillo de decir: -Amigos, me salió de la cabeza, del lápiz y del ordenador. Me gustó y pienso que funcionará muy bien."
Esto, no es así, y por más justificación que te inventes, lo que creaste es un BODRIODUCTO, (es decir un BODRIO de PRODUCTO) entonces no eres un Diseñador. Tienes la profesión equivocada.
Convéncete. Eres un CUENTA CUENTOS.
Los arquis sabemos vestir de gala un cuento. Es que nos enamoramos tanto de nuestros proyectos, que nos convencemos que estamos haciendo un homenaje al Corbu con nuestras ideas... Amo esta profesion!
ResponderEliminarGracias Clo por tu comentario! Un abrazo desde Barcelona de un co-co co mpatriota tuyo y co lega de profesión.
ResponderEliminarjajaja.. lo del bodrioducto no lo había oído nunca, es una buena palabra, deberías patentarla :)
ResponderEliminarGracias Marta! Me pareció interesante tu blog. Me inscribí para recibir tus novedades. Un saludo desde Barcelona
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