LA FIDELIDAD FORZOSA
En los criterios de diseño, vemos como la evolución llega a límites difíciles de prever.
Citemos algunos casos.
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Un viejo Nokia |
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El Rey de los teléfonos actuales. |
Las consolas. Empezaron siendo sólo juegos y es poco, comparativamente lo que se desarrollaron. Si bien, se puede jugar en grupo, con mejores calidades de los juegos, sonidos y con imágenes en 3D. Pero en su mayoría…siguen sirviendo sólo para jugar.
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Una vieja consola |
las modernas consolas de Juego. |
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Una vieja calculadora |
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Una calculadora actual. |
Las cafeteras hogareñas. Todos recordamos las “Volturno” o "Moka" de aluminio fundido, que iban tanto al mechero de gas o la electricidad; el agua hervía, subía, se impregnaba en los granos molidos…y ya teníamos la infusión. Cierto es que siempre sabía a agua hervida y café quemado, pero era tradicional tener una. Y cuando te independizabas y alquilabas un apto. una de las primeras cosas que llevabas, luego de un colchón y cama, era una cafetera de estas. Eran casi una demostración de independencia de tus padres y gran compañera en los estudios y reuniones. Luego aparecieron las de goteo, con el filtro Melitta, que era de papel para uso de sólo una vez y en haras de la economía, los hacíamos durar mucho más, lavándolos con cuidado... El gusto del café no estaba mal, comparándolo con la anterior. Tenían además el automatismo de mantenerlo caliente, pero terminaba con gusto de hervido.
Poco después aparecieron tímidamente, las primeras express con filtro metálico “como los bares”.
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La cafetera de goteo con filtro. |
Se fueron mejorando y ahora ya existen las que te muelen el café al momento en el punto deseado, tienen el agua en un depósito y sale un café exactamente igual a del bar de debajo de casa. Un verdadero gusto!
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Las cafeteras hogareñas express que nos ilusionaban. |
Pero de repente: la eclosión NESPRESSO. Una cantidad de artefactos de curiosos diseños (que lo que menos parecen cafeteras) y colores vivos que te ofrecían hacer el café con cápsulas individuales de aluminio, plástico, luego de papel, con ofertas donde te reintegran XX € en dinero si compras la cafetera marca tal, con una caja de capsulas de “arábigo fuerte” o descafeinado u otros gustos variados.
Una lucha sin cuartel de marcas, ofertas, regalos, características, donde lo que algunos pocos se han dado cuenta que el negocio del fabricante no es la venta del objeto “cafetera”. Es la venta del café a precio desorbitado, por estar cómoda y sofisticadamente cerrado en una cápsula. Dentro de la capsulita, no sabes bien qué hay (será café o tiene algún misterioso espumante?) pero la bebida que sale caliente tiene un cuerpo y espuma impresionantes... Para complicar y fidelizar al cliente, cada fabricante tiene su tamaño de cápsula por la cual, realizas con el fabricante de la Cafetera, un matrimonio con fidelidad forzosa con la marca ZZ donde sólo entran las cápsulas ZZ…y ninguna otra. Además no son rellenables y valen mucho dinero (si haces la cuenta dejarás de consumir…) Y no hablemos del impacto ambiental que producen estas caras, coquetas y coloridas pastillitas. En lo personal, me quedo de todas todas, con las cafeteras italianas, que muelen en el acto y tienen una caldera y presión que saca el café como se debe tomar: en grano elegido por quien lo va a tomar, espumoso y caliente. Sin misterios.
En síntesis, hay productos que evolucionan en su diseño y en sus prestaciones de maneras naturales o empujados por el mercado o las necesidades.
Y otros que salen perfectos, cumplen y que es poco lo que podemos mejorarlos.
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Un sartén, ahora y hace 100 años son similares. |
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Las humildes y prácticas pinzas de ropa. |
Nacieron y salvo algún cambio de “ropaje” seguirán así. Ni restyling, ni milongas.
Un interesante post.
ResponderEliminarMe hace reflexionar y pensar que posiblemente la arquitectura no haya cambiado tanto a lo largo de los años como el diseño industrial. Saludos desde Valencia¡
Gracias Daniel por tu respuesta. Te invito a que opines sobre el tema que te interese o incluso, si lo deseas, propongas algún tema. Será un placer darte la opinión de un Arquitecto que hace 42 años vive, trabaja y enseña (a veces) esta profesión tan complicada y atrapante.
ResponderEliminarCuantos recuerdos! Cuando me fui de casa de mis padres, mi Mamá me regalo una de esas Volturno ya gastadísima, que duró bastante más. Cada ves que hacía café recordaba a mis padres. A veces hasta me daba ganas de volver a su casa, mi casa...Y a veces me fui volando para estar con ellos. Ahora que no están (están sólo en mi recuerdo)me gustaría ir, y hablar con mi papá, y tomando un café, contarle lo que hice, lo que hago y de mis problemas. Pero no es posible...El tiempo no vuelve atrás. Gracias por su artículo, me hizo recordar, reflexionar y emocionarme.
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