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domingo, 7 de febrero de 2016

Profesor se escribe con P mayúscula





¿LEO Y APRENDO... O MEJOR LE DOY AL BOTÓN?




Esta creo debe ser la disyuntiva a resolver por los estudiantes de hoy.

Para explicar el tema, prefiero hacer una breve síntesis de la historia reciente de la educación.

Al Profesor se le respetaba por si mismo. El alumno aprendía.
SIGLO XX: cuando yo estudié (y antes) el tema no era tan complicado (y ahora tampoco). Estaba el Profesor, con P mayúscula. Y luego los alumnos. El trato reconocía la natural jerarquía de quien enseñaba y del que aprendía. El Profesor era un guía viviente, frente a nosotros, con quien podías plantearle, a veces, hasta tus temas personales de adolescente en formación, más allá de la materia específica, que dictaba. Estaba allí. Y uno con todo respeto, le hablaba y le escuchaba. Lo que el “profe” decía se podía discutir, pero desde el conocimiento, no desde la verborrea. El Profesor no era tu amigo del café. Era una persona que sabía, que tu reconocías, que tu respetabas y que luego de acabado el tiempo lectivo, o lo seguías viendo o te quedabas con el recuerdo de sus consejos. Ni más ni menos.Toda tu vida.

El sistema de enseñanza era que tomabas apuntes, anotabas pulcramente los libros que recomendaba; en la Biblioteca y/o en tu casa los leías. Luego presentabas tus conclusiones al profesor que las evaluaba y te ponía una calificación o nota. También había exámenes orales donde debías explicar sin ayuda de papeles ni de textos tu saber. Solo tenías al Profesor y una pizarra donde desarrollabas el tema. Y tus compañeros que escuchaban con atención y en silencio. Te esforzabas.
Normalmente concurrías a Bibliotecas porque el ambiente allí era de silencio y motivaba a leer, concentrarse. Recuerdo inclusive alguna biblioteca en mis años, donde se podía fumar. Además del humo, se respiraba concentración y respeto por las tareas.  
El bibliotecario era un aliado. Eran unas personas cultas, sonriente en general que te fomentaban la lectura, porque “él lo había leído” y te interesaba en el desarrollo del libro que te llevabas a veces a casa y tenías que devolverlo impoluto en la fecha convenida. No era un Administrativo despacha libros. Era un consejero cercano.
A veces, se te pasaba por olvido la fecha de entrega y él lo dejaba pasar con un aparente gesto de molestia, pero nunca de odio. Y hasta a veces, ponía, luego de guiñarte el ojo, en la ficha del libro la fecha de hace dos días atrás cuando debías haberlo devuelto sin penalizarte… Estabas frente a gente, no a ordenadores útiles pero fríos e implacables.

El Profesor era un apoyo en nuestro crecimiento.
Ahora: el criterio cambió mucho; el profesor se escribe con minúscula a todo efecto. No es una autoridad natural basada en el conocimiento y en el respeto que se le debe tener. Se lo tutea, el alumno cree que es un amigo, un poco más adelantado y no se produce la magia que significaba (y significa) lo que se llama “transferencia. 
Y es un error. Porque el docente está para dar conocimiento, ser escuchado y cuando se sepa algo, discutido. 
Por mi experiencia como Docente Universitario he sufrido este tipo de situación. Se sobre entiende que el alumno es el que debe con serenidad, respeto y esfuerzo, aprender. 
Cuando se confunde esta sencilla ecuación el sistema tambalea a la sola espera que un viento suave lo tumbe. 

Si a eso le agregamos que ahora el estudio suele tener una palabra mágica GOOGLE, comprendemos que el esfuerzo del estudiante ha bajado a límites insospechados. Salvo en los doctorandos, la búsqueda de conocimientos en libros se ha reducido casi un 90%. 
En las bibliotecas el interés es que haya WIFI. Los empleados están sentados en un ordenador e indican fríamente al alumno o al lector en qué estante se encuentra lo que necesita. Ya no te lo da el libro en la mano como antes, con un consejo o un comentario que siempre se agradecía. Firmarás en una pantallita y a tu casa…o a la mesa del lugar. 

Creo que no por ser yo una persona mayor, evalúe que este cambio negativo consigue hacer olvidar que los conocimientos están derivados por partes iguales del esfuerzo tanto del Profesor como del Alumno. Donde es el alumno el que debe esforzarse humildemente para aprender y recordar la materia.  ¡El Profesor ya lo hizo antes!

Estoy totalmente seguro que Google y otros portales funcionan como las antiguas Enciclopedias generales. Y sé que es mucho más sencillo encontrar casi todo en ellos con mucho menos esfuerzo que sacudir el polvo juntado en el volumen, buscar un índice y encontrar el artículo. 
Pero ese tiempo que ya no se pierde, va en desmedro de lo que mentalmente reflexionábamos hasta encontrar el dato que necesitábamos. Y era útil.

La informática: ¿amiga o enemiga?
Además pareciera que la enseñanza pasa por una pantalla y no por la persona que sabe. Soy de los que me encantaría saber cuántos aprendieron por ejemplo un idioma frente a una pantalla, llena de colores y dibujos y poco texto. ¡Esto puede servir para enganchar incautos que creen que un idioma se aprende frente a un monitor del que sale una voz meliflua y que tú por solo verlos y escuchar aprenderás algo! Te aburrirás pronto de los dibujitos, de los textos, de la repetición de tus respuestas que nadie escucha, verás que tus progresos son escuálidos y al cabo de muy poco tiempo mandarás al demonio el sistema y buscarás un sitio donde encuentres una persona de carne y hueso, que te hable y enseñe. Y ahí SI APRENDERÁS. Si lo necesitas, claro. 
Luego buscarás un portal donde vender la Colección de CD “milagrosos” de aprendizaje seguro de idiomas en 3 semanas…y aparecerá otro incauto que te lo comprará por la 3ª parte de lo que gastaste.

En síntesis: sin esfuerzo, sin transferencia docente de una persona que te enseñe y te guíe, mal lo tendrás si realmente quieres aprender. 

La autoridad del Profesor es y seguirá siendo INDISCUTIBLE

¡Ahora si quieres perder el tiempo, no te esfuerces y no lo dudes; aprieta el botón y listo!

1 comentario:

  1. Soy Docente y le digo que la degradación de la enseñanza pasa por lo que Ud. comenta y además por los cambios de leyes permanentes en España, en un sistema que debiera ser de largo alcance como en Francia, Reino Unido y otros países que van a la cabeza de la Pedagogía y la Educación. Estoy con Ud. que el libro JAMÁS será reemplazado por un botón ni por una pantalla. Saludos.

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