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lunes, 20 de mayo de 2013

Fábula del enemigo invisible y la culpa.



EL CLIENTE CAPRICHOSO 

Y EL ENEMIGO INVISIBLE




Apreciado colega que leas estas líneas: Verás que el día menos pensado te toca uno. Seguro. Es casi fatal. No te salvarás. No son la mayoría, pero son muchos y por muy diversos motivos.


Los tengo catalogados en varias tipologías, según el grado de tozudez.


El Cliente que tiene bolsillo para Coca-Cola y le gustaría beber Champagne. Este se queja de los detalles de la obra, exigiendo terminaciones que el presupuesto no da (y eso que se lo advertimos). Pretende que el refresco tenga el sabor del champagne Moet Chandon.... Queda desilusionado con la obra. Siempre. Y dirá que el Arquitecto no fue claro, o que lo engañó, con lo que le costó...Este es un clásico.


El Cliente que tiene bolsillo para Champagne pero pide Coca-Cola. Este se queja al revés. Cómo me haces esa terminación tan barata, con lo que me costó la obra…(pidió lo más barato de todo y eso que se lo advertimos). Queda tambien desilusionado con la obra. Siempre. Y dirá que el Arquitecto no fue claro, o que lo engaño...Este es otro clásico.


El Cliente que no se da cuenta que pide algo (cualquier cosa, un home-cinema, un refrigerador de 2 puertas, un parking), y le explicas una y mil veces que por dimensiones “eso” no entra, o si entra no cumple la función, o las dos cosas. Pero se obstina en que se lo instales. Le dices e intentas convencerlo:- mira que esto está pensado para dimensiones más grandes, o que la normativa no lo permite, etc.…Nada, ponlo igual. Luego se queja que la prestación de “eso” no era la que esperaba. Y lógicamente eres tú el culpable de todo.


Yo que tu...diría...mejor cambia...etc.
El peligroso cliente que tiene un amigo, o un albañil ó un cuñado/a, que saben de todoy opina. También se los pueden denominar como “el enterado”. En general siempre opinará al revés de lo que tú le sugieres a tu cliente: si tu recomiendas madera, el otro dirá mármol; si tu prescribes acero, “el” sugerirá aluminio; si tu propones suelos de moqueta, “el” dirá mejor parquet, y así hasta la eternidad; luego de varias actuaciones y recomendaciones en off de este tétrico personaje, “el cuñado”, te das cuenta que tienes un quinta columna en la obra que intenta tirarte abajo todas las prescripciones, que atrasa la obra y que es muy duro luchar en varios frentes, sobre todo contra un “enemigo invisible”. Ya harto, tu le planteas a tu cliente (yo lo hice varias veces), dado que tiene un albañil, cuñado tan hábil, porqué no le encargó la obra a él. Es cuando el cliente te dice: no, para nada, el es médico (o mecánico, o panadero) y sabe mucho…Y es cuando a ti te dan ganas de irte y no volver más…Por la cara que le pones de un rojo subido…, el Cliente se da cuenta que este personaje, no debe participar ni opinar más en la obra y esto suele durar un tiempo; a veces hasta el final de los trabajos, a veces reaparece; pero en general, es un personaje invisible; nunca lo verás, ahora, si lo conoces, notarás la cara de desconfianza con la que te mira…Nunca entenderás porqué. Pero pareciera que el cliente así, no se siente sólo frente a nosotros. 

Como no se podía esperar otra cosa, el Cliente al final de la obra, se olvida que el “amigo opinador” hizo atrasar los trabajos y serás nuevamente el responsable de todo.


CONCLUSIÓN: Con este post, quiero hacer llegar a los Arquitectos recientes, un llamado a la paciencia y a la tolerancia. Pero esto no significa que debamos aceptar estas cosas, más allá de lo tolerable. Darse el lugar es fomentar el respeto que deben tener para nosotros. La injerencia permanente no lleva en general a buenas soluciones. 
Tú te has pensado cien veces la obra de adelante y de atrás. Tú eres el autor. Nadie conoce mejor tu producto. 
Pienso por eso, que no podemos ni debemos aceptar terceras opiniones permanentes que distorsionan, atrasan el resultado, los tiempos y van fatalmente a la duda del Cliente y la desvalorización de nuestra responsabilidad, que más tarde o más temprano, te la exigirán.


Porque el Cliente eso no lo olvida…porque el responsable es el Arquitecto, no el "enterado".


Y si no estás atento, lo verás y lo sufrirás.


Un saludo y hasta el próximo post!


3 comentarios:

  1. Hola,no soy arquitecta ,soy clienta.
    Reconozco cuan pesados podemos ser los que solicitamos los servicios de un arquitecto para decorar una casa.Creo que la base de la relacion es manejar la psicologia ya que se establece una relacion con dependencia.Por un lado queres imponer algo como cliente y por otro sentis que el arquitecto no respeta tus gustos y hace lo que quiere.Por eso creo que depende del respeto y la buena relacion,se puede llegar a buen termino sin odios..
    Creo que en el fondo,el arquitecto intenta convencerte de algo que vos dudas y si lo hace igual,vas a estar desconforme siempre,por eso es como una venta,el otro tiene que estar convencido de que es asi.
    Ahora si trae un familiar a la obra va a ser pesado,pero cuando tenes un pintor piola que lo conoces de siempre y que hace el trabajo bien,lo vas a meter en la obra,aunque el arquitecto no quiera.Son los manejos que hacemos todos.Pido perdon por eso Silvia

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    1. Silvia en esta profesión, se sufre mucho. Las más de las veces, demasiado. Al final del recorrido (y no quiero ser fatalista) te queda el regusto amargo que por un par de clientes agradables, tuviste que tragarte mas de 40 con "cuñados", "amigos" y "pintores" de confianza... A pesar de eso, seguimos pensando en el cliente ideal. Saludos!

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  2. En honor a la verdad, debería Ud. reconocer que existen arquitectos que se creen merecedores de todos los honores y sólo falta que se les ponga una alfombra cuando se les ocurre ir por la obra. Por lo demás su clasificación es correcta. Me gusta su blog. Habla en lenguaje entendible y dice cosas para reflexionar. Lo seguiré.

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