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miércoles, 14 de septiembre de 2011

LA REGLA, LOS PRODIGIOS Y LA EVOLUCIÓN.

Un pasado reciente. Ordenador de mesa.
 ADVERTENCIA: LOS LECTORES QUE CREAN QUE ESTE ARTÍCULO HABLARÁ DE LA REGLA FEMENINA, DEBO ACLARAR QUE ME REFERIRÉ A LA REGLA DE CÁLCULO. TAMBIEN COMPLICADA Y MISTERIOSA COMO LA OTRA...PERO SE TRATA SÓLO DE MATEMÁTICAS.

Hasta hace poco, usábamos ordenadores (computadores) que ocupaban buena parte del escritorio. Una pantalla + un teclado+ el CPU, donde instalábamos los diskettes, luego los CD.

Luego aparecieron los "portátiles" o notebooks, que sintetizan en un cuerpo la pantalla, el teclado y el CPU. Teníamos mas espacio en el lugar de trabajo y todos contentos! Medios pesadotes, tenían en general, bien poco de transportables.

El portátil o "note-book"

Las "tabletas". Futuro incierto.
Recientemente la novedad son los portátiles "ultra slims", muy delgaditos, que son más portables que los  anteriores... hasta que aparecieron las tabletas, que por no tener, no tienen siquiera un teclado.
EL FUTURO

Tengo información confiable, que tal como van las cosas en el Mundo, nuestros próximos elementos de trabajo, serán los de la foto:

 Última novedad "hight-tech" sobre escritura y cálculo.
 Este novedoso sistema se compone de hojas de papel y un lápiz, con los que se puede realizar todo tipo de cálculos usando exclusivamente la cabeza y el cerebro de cada cual, sin gasto de energía exterior y sin uso de insumos contaminantes, como los circuitos electrónicos, las pilas o baterías, carcasas de plástico de los computadores y otros

Es una verdadera novedad en los mercados cuya aceptación estará relacionado con el precio de salida, que esperamos sea moderado. Hay antecedentes remotos del uso de sistemas similares en la Antigüedad con excelentes resultados, por personajes tal vez poco o muy poco conocidos como: Pascal, Einstein, Leonardo Da Vinci, Miguel Angel, Quevedo, García Lorca y otros.


EL CÁLCULO Y SU PROGRESO.

Regla de Cálculo. Leyenda y misterio.
Con el cálculo nos pasó algo parecido.
Al comienzo de mis estudios universitarios (hablo de los años 60 del siglo pasado), se usaba la "regla de cálculo" con su halo de misterio que sólo los "iniciados" podíamos acceder; con ella multiplicábamos, dividíamos, sacábamos raíces cuadradas, en fin, un privilegio casi exclusivo para los pocos que comprendíamos sus secretos. Éramos admirados, casi como sacerdotes de un extraño culto...

Al cabo de un tiempo, empezamos a frecuentar las máquinas calculadoras de escritorio.
La calculadora a palanquita.
Teníamos que accionar una palanquita para que la Olivetti sumara, restara o multiplicara...Costaba lo suyo...
Poco después, la misma máquina (eran de color gris-azul celeste) ya incorporaba un motor que hacía que las operaciones fueran más rápidas y gastáramos tiras y tiras de papel blanco. No tenían memoria. Como la multiplicación las hacían por adición, imprimía todo el proceso, en vez de sólo el resultado.
Había que esperar con ansiedad que terminase el ruido acompasado (trac-trac...trac-trac!) y la cifra final. Casi siempre, por rito o costumbre, hacíamos la operación con nuestra gastada Regla de Cálculo para verificar si la máquina no cometía errores!. 
¡Llegábamos antes nosotros mentalmente, que la máquina! Por ello teníamos la satisfacción ilusoria de pensar que, tal vez, eramos más poderosos los humanos que el progreso de esas maquinitas...

La calculadora electrónica. Fiabilidad completa
Pero las sorpresas de la evolución, nos llevó pronto a otra circunstancia movilizadora: aparecieron las calculadoras electrónicas, con un visor-pantalla casi mágico, que tenía diodos de colores ambar o verde (luego fueron de cuarzo líquido). Los números aparecían inmediatamente y hasta algunas no traían impresora. Pensamos que serían un fracaso, pero un vendedor, me dió la explicación: tardas mucho más en revisar una cuenta en papel, que en hacer la operación nuevamente! Y no gastas papel. Y se me abrió un telón. Era cierto (al menos, eso creía).

No se equivocaban las máquinas, y ya no hacía falta hacer el control paralelo con la regla de cálculo por dos motivos: nuestras místicas reglas estaban ya gastadas y casi olvidadas en el cajón del que no saldrían nunca jamas!
Desde hace poco, las calculadoras van dejando de tener sentido, en general, porque cualquier portátil trae una o más calculadoras incorporadas.

Las mismas fuentes que me informaron sobre la evolución de los ordenadores, me pasaron la foto de las próximas máquinas de calcular que harán furor en estas epocas de crisis en las que vivimos:

Este poderoso instrumento es del llamado diseño sostenible, realizado con materiales ecológicos. Las bolitas pueden ser reemplazadas, con la misma eficiencia de cálculo, por semillas de café, porotos o garbanzos.
El ábaco. Última creación del cálculo sostenible.

Son portátiles y no requieren electricidad ni papel para su uso. No producen interferencias en los aviones. Puede guardarse el resultado. Y hasta un niño aprende a usarlos.
Tiene un nombre interesante: ABACO.

Y no quisiera adelantarme al tiempo y que los lectores cifren expectativas infundadas, pero se escuchan voces que indican la posibilidad del retorno de la Regla de Cálculo, para alegría de los admiradores de su culto y sus misterios.  

Estos nuevos prodigios, traerán cola.

3 comentarios:

  1. Interesante la historia que cuenta. Muy amena e instructiva. ¡Diré que vale la pena leerla!. Saludos desde América Central.

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  2. Tal cual. Estuvo buenísimo el racconto. Lo único malo es que desnuda la estupidez humana de atiborrarse de chirimbolos (si sos argentino sabrás a qué me refiero)que no necesita. Un saludo desde Formosa

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  3. Gracias por el comentario Bierca. Lo escrito es ni mas ni menos que mi experiencia con estos instrumentos. Lo preocupante es que los chicos y jovenes no tienen ejercitación para hacer una cuenta o cálculo elemental sin instrumentos. la abstracción, parece no entrar en los planes de estudio. Saludos desde Barcelona.

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